Comentarios, reflexiones y escritos de un joven estudiante de Periodismo, que pueden interesarle a alguien (o no)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Gracias a Néstor, mi padre político

    
     Pasó casi un mes, mañana se cumplen 31 días de aquel hecho. Y recién hoy me animo a abordarlo desde mi humilde espacio en la web. Se juntaron varias cosas: Obligaciones que eran más urgentes, pero también la sensación, confusa, de que aún no podía creer lo que había ocurrido. 

     Costó mucho caer, aunque tal vez el tiempo transcurrido haya servido para poner las cosas un poco más en perspectiva y poder hacer un análisis sin estar inmerso en el shock inicial que sufrimos miles de personas. No todos los días uno pierde a su líder político.

     Lo más duro de esto seguramente sea que nadie lo esperaba. Si bien se le había vaticinado a Néstor que los problemas cardíacos, que requirieron dos intervenciones, podían traerle complicaciones, uno nunca creyó del todo ciertas esas advertencias, que muchas veces parecían deseos de los rivales más que un futuro posible.

Otro motivo por el que la noticia golpeó fuerte se trató del día en que ocurrió: Durante un evento al que el Gobierno de Cristina impulsó tanto, como fue el Censo. De otra forma hubiera sido un día más de la rutina, pero no, era una fecha donde muchos queríamos demostrarle a algunos editorialistas (Van Der Kooy y afines) que no le teníamos miedo a ningún censista que solo pretendía cumplir con su labor del día. Desde mi lugar tenía ese sentido, debía ser una fecha brillante, redonda, para derribar los mitos que se buscó construir.

Quizás lo que el común de la gente piense (no voy a usar el “lo que dice la gente”, porque es propiedad de la vieja reaccionaria recalcitrante) sea “Por qué te duele tanto la muerte de un político?”. Para los que tal vez tengan una actitud de distancia o indiferencia frente a la política, o tengan una postura distinta a la mia, paso a explicar qué significa Néstor para el país. Y para mi.

Una cosa es segura, y no la pueden negar ni siquiera los más acérrimos opositores: Néstor Kirchner ha sido el hombre más influyente de la última década, y eso puede verse claramente en los amores y odios, apasionados por igual, que generó, sobre todo en los últimos años. El crecimiento que experimentó su capital político fue muy paulatino, supo pasar de ser un “Don Nadie” que venía de una gobernación del sur, a ser la persona más importante del país. Su figura no podría haber adquirido semejante dimensión si no hubiera sido por una serie de acciones concretas, que podrían haber sido negativas, como casos que conocemos bien en la historia reciente, o positivas. Seguramente fueron, mayormente, estas últimas.

Las circunstancias en las que asumió el poder no eran para nada fáciles, y demandaban una serie de medidas. Néstor Kirchner no solo apuntó a la reactivación de la economía, evitar los ajustes y terminar con las relaciones de dependencia “abusiva” con Estados Unidos y el FMI, sino que le dio lugar en la agenda a temas relegados durante años, grandes deudas de la democracia, como es el juicio y castigo a los responsables de la última Dictadura Militar. Posiblemente no hubiera tenido impacto por si solo descolgar el cuadro de Videla en la Casa Rosada, si no fuera porque ese gesto estuvo acompañada de un conjunto de decisiones que apuntó en la misma línea: Anulación de las leyes del perdón, reapertura de los juicios, además de haberles dado a organizaciones como Madres y Abuelas un lugar de importancia como nunca habían desempeñado dentro del Estado.

En el ámbito económico, quizás el principal logro de su administración, que continúa Cristina Fernández, es haber corrido a la actividad del plano neoliberal a ultranza, donde todo dependía de la buena voluntad y desempeño de los privados. En otras palabras, devolverle al Estado un rol de regulador que es necesario para garantizar un buen funcionamiento de los diversos sectores productivos, más allá de que ciertos espacios, como la Sociedad Rural con Biolcati a la cabeza, vean como una amenaza el “intervencionismo”.

Quisiera ocuparme ahora de mi historia personal con el proyecto de Néstor, que continúa Cristina. Hice bien en mencionar recién a la entidad agraria, porque fue precisamente la reacción agresiva contra la 125 uno de los hechos que me hizo abrir los ojos sobre la necesidad de defender un modelo en el que se cree. No se podía tolerar que los sectores concentrados pretendieran impedir una de las medidas más importantes que tendía a la redistribución de las rentas extraordinarias. Este episodio político fue el que más me acercó a la “militancia” (lo pongo entre comillas porque no pertenezco a ninguna agrupación, por ahora): yo soy un hijo político de la batalla de la 125.

La sensación que prima desde hace un par de años es que los grandes medios de comunicación se han dedicado a atacar al modelo del ex Presidente por los logros, no por los errores. Precisamente el ataque sistemático a la 125 y todas las medidas que vinieron después fue lo que me terminó de convencer de la necesidad de reivindicar a los cuatro vientos la postura que defiendo. Y ese es otro gran logro de Néstor en este último tiempo, tal vez uno de los más importantes: Haber impulsado a jóvenes como yo a querer participar en la política, desde un rol más activo, sentir que son parte del proyecto que se está llevando a cabo, que no están afuera de eso.

Por todo lo antes mencionado, es que quería agradecerle, desde este espacio, a él, que tomó un país devastado, sin esperanzas, además de un Estado vaciado, y lo hizo resurgir. Personalmente no tengo dudas: soy un hijo político de Néstor.

sábado, 23 de octubre de 2010

Macri: La toma de escuelas y la "apología de la antipolítica"

El primer posteo sobre política de mi blog. En este caso, se trata de una columna que escribí hace unas semanas, justo en pleno conflicto por el estado edilicio de las escuelas públicas en la ciudad. Para ubicarlos bien en el tiempo, les comento que el momento en que redacté estas líneas (el presente de enunciación, dirían profesores de Lengua) fue un día donde hubo una importante movilización de estudiantes para ver al Ministro de Educación.

Hecha esta aclaración, doy paso a la nota que motiva este posteo.


En el día de ayer, se ha escrito un nuevo capítulo de la crisis educativa que atraviesa la Ciudad de Buenos Aires, cuando cerca de mil estudiantes secundarios, terciarios y universitarios marcharon desde el Palacio Pizzurno hasta el Ministerio de Educación Porteño para entrevistarse con Esteban Bullrich, el titular de esa cartera. Cabe recordar que el conflicto comenzó el mes pasado con los reclamos seguidos de toma de algunos colegios públicos como el Manuel Belgrano ante problemas serios en las construcciones, y con el correr de los días la medida tuvo eco en muchos establecimientos en situaciones similares.
      
    Hasta este momento, son 28 las escuelas tomadas por los alumnos, además de las facultades de Ciencias Sociales, y Filosofía y Letras de la UBA e institutos terciarios como el IUNA. Si bien en un primer momento, los reclamos tuvieron como eje la emergencia edilicia que ocurre en los establecimientos, esta discusión ha servido para poner sobre el tapete otra cuestión muchas veces dejada de lado por los principales medios, se trata del presupuesto destinado a la Educación Pública.
      
    Uno de los aspectos de los que menos se ha hablado de la gestión de Mauricio Macri es quizás uno de los más preocupantes, la manera en que se han subejecutado los fondos destinados a las escuelas, por lo que se ha usado menos del 10% del presupuesto originalmente sancionado para el área. Evidentemente, los colegios no son una preocupación en la agenda de un mandatario que subió al Poder apoyado en pilares como la seguridad y el tránsito. Seguramente se ha destinado en la práctica más dinero a repavimentar calles, por ejemplo, que al plano educativo.
      
    Una cuestión que es inevitable plantearse es la siguiente: Por qué estos funcionarios no tienen como una prioridad el mantenimiento de los colegios estatales. Posiblemente sea porque todos son egresados de la educación privada. No es que necesariamente sea un defecto que el Jefe de Gobierno Porteño provenga de la actividad empresarial, si no fuera porque desde la administración de la ciudad ha favorecido a la educación privada, en detrimento de la escuela pública, que ha sufrido un vaciamiento importante. Evidentemente la mayoría de sus votantes envían a sus hijos a colegios pagos, sino no se entendería este accionar.
      
    Por último, un tema no menos importante es el desprecio que el Jefe de Gobierno y sus funcionarios hacen cotidianamente de “la política”. En diferentes apariciones en público, buscan deslegitimar a los jóvenes que reclaman activamente porque “politizan la cuestión”. Sería interesante que estos dirigentes entendieran que, en tanto y en cuanto el sector educativo es regido por disposiciones de un ministerio, es absolutamente indisociable de la política.
      
    En todo caso, los estudiantes que se manifiestan lo que hacen es ocupar un lugar que dejan vacante los responsables estatales que deberían proveer políticas satisfactorias. De todos modos, ese ninguneo a la expresión militante de los alumnos parece ser típico de un sector político que no entiende de convicciones ideológicas legítimas. Para ellos todo debería regirse por reglas impuestas desde arriba, solo se podría acatar sin derecho alguno a la participación. Casi tan absurdo como pretender que todas las actividades se desarrollen según leyes de mercado.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El porqué de un blog. Y una crónica literaria

        Bienvenidos a todos los que pasen a curiosear. Creo que no hace falta que me presente. Igual si alguien quiere saber un poco sobre mi, hay una breve biografía en el costado izquierdo de vuestro monitor. No, de nada.
   
   Después de mucho pensarlo, me decidí a crear un blog. Voy a tratar de explicar porqué, teniendo otros espacios donde también me expreso (y los aprovecho bastante, creanme). A uno personalmente le apasionó escribir desde siempre (algunas veces hasta más que leer, hay que admitirlo), por eso es que uno siempre se ha preocupado por hacer esto de la mejor manera posible, construyendo sus mensajes de la manera mejor elaborada posible. Aún cuando a otros les llame la atención la manera "complicada" de redactar, o la buena ortografía que siempre se trata de tener (incluso para chatear).


   Y a la afición por la escritura, se sumó la vocación periodística años después, todavía más acentuada cuando uno comenzó a cursar la carrera (sí, ya sé que estoy nombrándome en tercera persona, pero, por lo menos, no digo mi nombre como hace el Diego). La formación me demostró que no escribía tan bien como pensaba, o que aún había mucho por mejorar. Además, como tantas veces nos dijeron en el comienzo, "lo más difícil es escribir simple". Uno quiere pensar que en estos años, lo ha logrado en buena medida.


   Por último, pero no por eso menos importante, uno ha sentido la necesidad de expresarse sobre posturas políticas que ha adoptado. Personalmente considero que en la historia reciente han habido sucesos que hacen importante que uno tome partido por las ideas que siente que vale la pena defender. Es respetable la postura de la gente que mantiene cierta distancia, pero no me parece saludable la postura de decir "no entiendo, eso no es para mi, eso no me afecta". Todas las decisiones que se toman dentro de la vida política nos tocan, en mayor o menor medida. O sino repercuten en el país, y, por ende, nos tendrían que importar a nosotros. Salvo que vivamos adentro de un tupper (que tampoco conviene porque no debe haber demasiado aire).


   En fin, por todos esos motivos, me decidí a incursionar en el mundo de los blogs. No es el primero que tengo, aclaro. En una época tuve uno referido a noticias breves del rock nacional, aunque lo abandoné pronto, pero fue un buen ensayo. También tengo un fotolog que no cerré y al que cada tanto subo alguna foto, aunque ahí no escribiría tanto porque dudo que alguien lo fuera a leer (ahora dudo que alguien lo lea, siquiera si escribo dos palabras).


   Estuve meditando bastante sobre qué contenido quería que tuviera mi blog. Como tenía varias opciones, barajé la alternativa de hacerme más de un blog y que cada uno tuviera una temática diferente. Claramente hubiera sido el colmo de la esquizofenia

   Así que, helo aquí. No esperen encontrar en este blog solamente notas referidas a la política o al periodismo. Tampoco quieran leer exclusivamente opiniones y reflexiones sobre la vida en general. Ni siquiera pretendan ver nada más que escritos literarios o ficticios. Este espacio no va a tener una sola de esas cosas... sino todas ellas!! Una diferente según el posteo.


   Hecha toda la presentación formal, espero que disfruten de este espacio. Y sobre todo que alguien lo lea y pueda ser más que un diario íntimo colgado en la red.


   Para comenzar, les dejo una crónica que escribí el año pasado, basada en un cuento de Enrique Anderson Imbert, "El hipogrifo caído" (es un texto en estilo periodístico, pero ficcional, o sea totalmente falso. Cualquier semejanza con lo que hacen los diarios hoy en día, no es pura coincidencia). Perdón si me extendí demasiado, en el fotolog también me solía pasar. Gracias totales!


   Aquel periodista falleció tras saltar al vacío con la tranquilidad de quien espera sobrevivir, tal vez se haya debido a que, presumiblemente, creyó estar montado sobre una criatura legendaria que podía volar. Algunos testigos creen que fue por eso que estiraba los brazos y la cabeza hacia arriba como si pretendiera elevarse en el aire. Asimismo varios allegados comentaron la insistencia con la que había comunicado durante todo el día a cuánta persona había podido la presencia de un hipogrifo, un animal mitad león y mitad águila con ojos equinos, en su terraza.

   “Parecía que estaba poseído, que no tenía conciencia de sus actos”, afirmó Estela Echagüe, una vecina del barrio que conocía al hombre porque lo veía cada mañana cuando se dirigía a su trabajo en la redacción del diario Clarín. Además la mujer destacó la profesionalidad y lucidez que el cronista reflejaba en sus artículos, por lo que le resultaba aún más desconcertante la circunstancia en la que ocurrió la desgracia.

   Lo confuso del episodio había comenzado varias horas antes del cruento desenlace, específicamente esa misma madrugada, cuando Daniel Figueroa, secretario del periódico donde Perceval Herrera escribía, recibió una llamada urgente del reportero. “Se lo notaba desesperado, me aseguraba que tenía en sus manos la noticia del siglo. Por eso sentí una decepción tremenda al escuchar que había aterrizado un hipogrifo en su edificio. No sabía si era un chiste o efectivamente desvariaba, faltaba que me dijera que habían jugado ajedrez juntos”, aseguró en tono irónico el empleado.

   La inmediata negativa por parte del diario a cubrir la primicia que el cronista afirmaba poseer motivó su decisión de renunciar. “Cuando hizo eso, empecé a dudar que se encontrara dentro de sus cabales”, comentó un compañero de la redacción.
De todas maneras, esto no detuvo el afán de Perceval de conseguir un medio donde publicar su supuesto hallazgo, por lo que se comunicó con personal de Diario Popular, a quienes tampoco logró convencer para que trataran esa historia tan particular. Acerca de la insistencia del periodista, el jefe de redacción de esta publicación manifestó: “Daba la impresión que creyó que a nosotros nos interesa cualquier información imposible de creer, lo que nos proponía realmente resultaba muy absurdo, no porque escribamos para gente de clase media o baja, tiene derecho a subestimarnos”.

   Seguramente Herrera concluyó que si los medios no le creían, tal vez alguien que tuviera estudios de épocas antiguas no se alarmara ante la idea de que semejante criatura yaciera en su terraza, así fue cómo desembocó en la iglesia de la zona, donde lo consultó al Padre Erro, reconocido medievalista, pero éste no podía concebir la idea que el cronista la planteaba, más allá de todos sus conocimientos teológicos.
Las constantes negativas de la gente a la que Perceval intentó “venderle” la historia del hipogrifo lo consternaron mucho, según comentaron los vecinos que lo vieron regresar a su edificio. Rato después, lo vieron en la azotea del edificio, parado sobre la balaustrada y gritándole a los transeúntes.

   Después de haber convocado en pocos minutos a los vecinos en las cercanías al lugar, el periodista cayó al vacío, mientras que continuaba afirmando que tenía en su poder a ese ser legendario. Luego del trágico deceso, el portero del edificio reflexionó sobre que lo pudo llevar a tal determinación: “Es una lástima lo que ocurrió porque parecía un muchacho tan capaz. La gente lo señalaba y lo trató de loco, pero yo creo que se sintió ignorado en su ambiente profesional y todo lo que hizo fue una manera de llamar la atención de la sociedad”.